Embarazo en plenitud junto al Yoga

Estaba yo a pleno, poniendo toda la energía en formarme como instructora de Yoga Integral, cuando una inesperada nueva vida atinó a anidar en mí. La noticia de este
embarazo me generó muchas dudas respecto a mi ansiado y futuro desenvolvimiento en
la mencionada área.

Sabía que mi cuerpo cambiaría mucho y pensé por un momento que esto sería algo nada
simple a sortear, tanto en mi aprendizaje como en el no tan lejano desempeño
instructoral. Lo que francamente ignoraba era el invalorable beneficio que finalmente esta
situación aportaría, al generar nuevas percepciones a nivel físico, espiritual y energético,
hechos que de otro modo no hubiera experimentado de no haber sentido comprometidos
el cuerpo y la mente con la consabida permanente interacción que ambos mantienen.
Surge a partir de aquí un nuevo entendimiento sobre el Yoga, el cual aplicaría en la vida
cotidiana para ayudarme a sobrellevar la inusitada noticia. (Nada menos que el anuncio de
la llegada de una nueva integrante en la familia) la cual no habiendo sido programada
suponía toda una serie de cambios que rápidamente debería implementar.

Acompañar un embarazo de la mano del Yoga fue lo mejor para mí y mi bebé, poniendo a
prueba mi nivel de adaptación y flexibilidad ante la vida, me encontré con esta experiencia
que quisiera compartir con todas las mujeres y futuras mamás, pues considero que todas
deberían sacar provecho de los beneficios que acarrea acompañar un embarazo con el
Yoga, y que de no tener una práctica previa deberían comenzar desde el primer momento
para su mayor beneficio.

Unión y comunicación
Es este un momento de la vida en el que predomina la introspección, la mujer se vuelve
mucho más perceptiva de su mundo interno. Al hacerse una nueva vida lugar en ella, las
almas y sus cuerpos comparten el mismo espacio – tiempo. Favorecer la unión y
comunicación mamá-bebé es la primera misión del Yoga. Lograr una conexión consciente
que pueda darse de diferentes maneras, entre ellas, la respiración y la meditación.
Reduciendo la ansiedad y trayendo la mente de la madre al presente mejorará la
comunicación, durante los meses de gestación y los subsiguientes años de crecimiento del
niño. Así el Yoga le da un sentido espiritual a la maternidad, conectando con la
importancia de nuestra misión, que es traer una nueva vida al mundo y procurar su sano
desarrollo.

Favorecer la sintonía del cuerpo con la mente y a la vez con otra existencia en paralelo,
nos hace más conscientes de los procesos naturales y del cambio constante e inevitable.

PREPARARSE PARA EL PARTO

Entrenando la respiración
La respiración, tan importante al momento de dar a luz, aquí debemos tener especial
atención. Haber entrenado la respiración y tener el correcto control sobre ella sirve para
mantener el nivel de oxígeno adecuado que necesitan tanto la mamá como el bebé
durante el trabajo de parto, así como también hacer la fuerza correcta en el momento
preciso. Estar atendiendo a la necesidad física del momento y lograr el control de acuerdo
a ello es un beneficio que se logra con el yoga.

Liberando al cuerpo
Este es el punto que más dudas y temores genera, el miedo a hacer un mal movimiento o
algo indebido que pueda afectar el desarrollo del embarazo. Semana a semana el cuerpo
cambia de forma extraordinaria, haciendo (naturalmente) que nuestras posibilidades de
movimiento sean cada vez más reducidas. La mujer va encontrando sus propias
limitaciones y no queda más que dejar que el cuerpo sea el guía. Entonces, ¿cómo
enfocamos la práctica desde lo físico? No obstante le daremos la misma importancia ya
que (sobre todo en el último trimestre) el cuerpo sufre en alguna medida, aparecen
calambres, dolores de espalda, cintura, hinchazón de pies y piernas. Entonces la práctica
va a estar dirigida a aliviar todas estas tensiones para el bienestar de la mamá
favoreciendo un buen descanso.
Es igualmente importante continuar la práctica luego del parto; ni bien la mamá se sienta
en condiciones debería retomar muy lentamente, pero nunca abandonar.

“Vea: para liberar, es necesario ser libre uno mismo.
No se puede dar lo que no se tiene.
¿Liberar qué?
Esa fuerza que todavía dormita en el cuerpo del bebé.
Esa fuerza a punto de despertarse, florecer, fluir…
Que se llama la vida.
Y que siempre se hace más fuerte, más rica en usted, a medida que la da.”
( Shantala – Frédérick Leboyer)

Ludmila Sol Domenech Instructora de Yoga Integral,

Nāda Brahman – Escuela Internacional de Nāda Yoga & Pūrṇa Yoga

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